Violencia machista

26nov08

Ha acabado con un centenar de mujeres en lo que vamos de año. Ahora tiene un día oficial y 365 ó 366 días extraoficiales. Tiene muchos nombres. Violencia de género, como si el hecho social del género propiciara la misma existencia del mismo. Violencia doméstica, dando a entender, por un lado, que se da sólo en el hogar, y, por el otro, que es algo privado.

Violencia contra las mujeres, también en variante de violencia que se ejerce contra las mujeres. Otro eufemismo. Como si diera miedo mentar el verdadero nombre.

Violencia machista. Porque emana directamente de la concepción machista de la sociedad: la mujer como posesión subordinada, sin libertad, sin derechos. Sin identidad.

El problema no es que unos cuantos hombres estén locos. No lo están: siguen su esquema cultural. Y en su esquema cultural, lo que hacen es un tipo de hombría, algo que los identifica como “verdaderos hombres”, frente a los “calzonazos” que se “dejan dominar por las mujeres”.”Fuertes” frenta los demás hombres, incapaces de reconocer “en su debilidad”, que tienen razón, que así hay que tratar a la mujer. Que ellas no saben cómo conducirse en la vida. Eso explica por qué no hay un perfil del maltratador: la metástasis de este cáncer se extiende a todos los niveles económicos y culturales.

Y la violencia no está desapareciendo con la juventud. Sólo cambiando. Ahora, los hombres jóvenes maltratadores son más inteligentes, no recurren a la violencia física, sino a la psicológica: controlar lo que ella hace, qué amistades tiene, cómo viste. Espiar su móvil. Presionarla para mantener relaciones sexuales. Eso también es maltrato.

El problema, entonces, es de modelos culturales. Las mismas jóvenes que dicen que ellas nunca harían esto por el “macho” de turno, corren a sus brazos si tienen la oportunidad. Pero porque es eso lo que el grupo de amig@s, que no es más que un reflejo de la actual sociedad, les demanda: salir con un chico de los que lloran si sienten dolor está mal visto. Para “fardar” ante las amigas, tienes que conseguir al guaperas que colecciona mujeres y las trata como a objetos.

Todo esto demuestra que hace falta un cambio de actitud. Por supuesto.

Como cualquiera se dará cuenta, hasta ahora no he hecho sino repetir más o menos lo que se dice en instituciones, medios de comunicación, etcétera.

Pero ahora ya no: digo que hay que educar primero, y castigar luego, a los hombres para hacer desaparecer esas conductas. Por supuesto. Pero cada vez que decimos “la sociedad”, estamos, involuntariamente, reproduciendo un esquema machista: porque cuando decimos eso, muchas veces se está pensando en algo que tienen que hacer “los hombres”.

Y no, aquí, los que maltratan, ya, no harán nada. Y los maltratadores en potencia, siempre que encuentren durante la adolescencia víctimas propiciatorias, lo serán.

Hace falta que las mujeres se conciencien: tienen el poder definitivo: el poder de decir “No”. No al maltratador. No a los esquemas impuestos.

Se pueden conseguir ayudas a las maltratadas, se puede conseguir apoyo de muchas mujeres y muchos hombres. Se puede reducir al mínimo el porcentaje de hombres que maltraten. Pero mientras no haya una auténtica revolución en los esquemas de pensar, no se parará esta sangría. Revolución en la forma de pensar de los hombres, para que dejen el machismo a un lado.

Pero también en la forma de pensar de las mujeres, desde la misma infancia, reforzada en la adolescencia, de dejar de ver estos modelos como algo deseable.

Puede que me acusen de que estoy ignorando que las mujeres dependen de los hombres en muchos casos. Sí, si hablamos del maltrato clásico. Sin embargo, lasnuevas formas de maltrato se dan en parejas en las que es muy posible que la mujer tenga una situación económica superior a la del hombre, en las que podría ponerle las maletas en la puerta porque la casa es suya y denunciarlo directamente. Y no lo hace hasta mucho tiempo después. Eso si no la mata en algún punto del proceso.

Los esquemas machistas son la clave. Es difícil que todos los hombres las descarten, porque siempre habrá un porcentaje que le parecerá ventajoso. Se puede conseguir que ese porcentaje sea pequeño. Pero, lo importante: no debe haber ninguna mujer que reproduzca esos esquemas. Porque si los maltratadores encuentran una auténtica revelión, siempre dan marcha atrás. Porque son hombres débiles e inseguros. Sólo consiguen poder si su pareja se lo da. Estos hombres no buscan pareja, realmente. Buscan esclava, sea laboral, sentimental o sexual.

Mujeres al poder. En todos los ámbitos de la vida. Empoderamiento para hacer frente a estas actitudes, para que todo maltratador sepa que se las verá primero con el “no” de su pareja y, luego, con el desprecio social y el peso de la ley.



Una respuesta a “Violencia machista”

  1. Asier segi idazten.Zure jarratzaileek zain gaude!


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